Carla Cavina
DECLARACIÓN DE ARTISTA
Mi práctica artística nace de una intuición fundamental: lo íntimo y lo planetario son indivisibles. Me pienso como un cuerpo humano dentro del planeta, experimentando la vida desde un lugar y un tiempo determinados, atravesado por la historia, la cultura, el género, el territorio y el universo.
Mi trabajo se mueve entre la experiencia emocional del cuerpo y las estructuras políticas que condicionan nuestra existencia; entre la búsqueda psicológica de aquello que nos habita y la imaginación simbólica con la que intentamos comprender el mundo.
Me interesan las zonas de incertidumbre, las contradicciones de la identidad, las figuras arquetípicas y las relaciones entre la transformación individual y las fuerzas que operan más allá de nosotros. La naturaleza no es para mí un paisaje exterior al ser humano, sino el mundo material del que formamos parte y del que dependemos.
Entiendo el arte como un espacio de investigación sensible y crítica, donde el cuerpo, la imagen, la palabra y el símbolo pueden producir otras maneras de percibir y pensar la existencia. Mi práctica interdisciplinaria busca habitar el umbral entre lo personal y lo colectivo, lo psicológico y lo político, lo terrestre y lo cósmico, sin pretender resolver las tensiones que los conectan.
Ensayos sobre mi obra…
“En la película se juega con varias estéticas musicales, entre ellas hay tres que se utilizan para definir la esencia de los personajes principales […] El señor Arcadio a quien se le asigna la estética de Western Criollo […] su hija Teresa que será acompañada de una estética más rockera y el niño Andrés con una estética electroacústica.”… - Angelica Dianne Collazo Santiago
“Cavina has produced a corpus of films that tries to move beyond the cultural-nationalist imperative of Puerto Rican cinema, the constant need to answer the question, “Who are we?” or prescribe the kind of puertorriqueñidad to which we should aspire. It can be said that Cavina’s filmmaking plays with those recurrent themes in our cultural production without becoming mired in them. In other words, her proposal does seem to keep those discourses in mind, even as she steers clear of them with great mastery and subtleness.” - Catherine Marsh Kennerley